Starbucks hizo una apuesta arriesgada, eliminó el rol de director de marketing, conocido como CMO y generó un debate acalorado en la industria.
Algunos expertos lo ven como un voto de confianza en el marketing, al colocar a un mercadólogo en la cima de la compañía. Otros temen que devalúe la importancia del marketing al eliminar el rol estratégico del CMO.
Starbucks no está solo, hay otras empresas que también han modificado sus estructuras de marketing como UPS, Lyft y Uber. La pregunta es: ¿es esto una tendencia o una excepción?
Aquí hay dos perspectivas distintas, por un lado la historia de Starbucks puede calificarse como positiva: Porque "Tener al CEO como ex CMO indica una organización madura que comprende la importancia del marketing". Además, “Impulsa la importancia estratégica del marketing en la sala de juntas".
Por otro lado, el ascenso del CMO a CEO puede verse como un reconocimiento a su talento individual, no al marketing en sí. "De lo contrario, ¿por qué eliminarían la posición global?".
Lo cierto es que muchos altos directivos no ven al marketing como una función estratégica que impulse el negocio, lo cual les hace cometer demasiados errores. Lo irónico es que Starbucks como compañía reconoce en su informe anual que el éxito depende de la eficacia del marketing para generar ventas.
El futuro del marketing aún está por escribirse. Lo que sí sabemos es que el papel del CMO está evolucionando y que las empresas necesitan encontrar la estructura que mejor funcione para ellos.
La pregunta del millón es: ¿el marketing está perdiendo importancia?
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